miércoles, 4 de abril de 2012

Las etiquetas


En la descripción del vídeo en you tube podemos leer:

"20 millones de niños y adolescentes están siendo etiquetados con "trastornos mentales", basados únicamente en una lista de comportamientos. Sin escáneres cerebrales, radiografías, pruebas genéticas o de sangre, que pueden demostrar que son "enfermos mentales". Sin embargo, estos niños son estigmatizados de por vida con trastornos psiquiátricos, y a quienes les han prescripto drogas peligrosas, psiquiátricas graves. La drogadicción infantil es una industria de 4,8 mil millones dólares al año. Observe los hechos sobre esta industria de miles de millones de dólares, que está basada en el etiquetado y adicción de los niños, con fines de lucro".

Dejando a un lado trastornos reales que son diagnosticados por especialistas, creo que hay un exceso de etiquetado, una necesidad de poner nombre a ciertos comportamientos para quizás, poder controlarlos mejor.
 No hay dos niños iguales y cada comportamiento tiene una causa interna o externa, igual que nos pasa a las personas adultas cuando tenemos un mal día, nos hemos enfadado con alguien  o simplemente estamos cansados. Lo que ocurre es que los niños y las niñas lo expresan a su manera o  como mejor saben: estando inquietos, peléandose con el compañero, con la comida, etc.
Me atrevería a decir que un 95 % de los casos en los que un niño o niña se comporta de forma inadecuada es debido a dos razones fundamentales: está aburrido /a o está demandando atención y/o cariño de forma, más o menos desesperada.
A veces lo más difícil es escuchar a los niños y niñas porque para ello hay que ponerse las "orejas verdes". Escuchemos antes de etiquetar.

POEMA: "LA OREJA VERDE"

autor: Gianni Rodari

Un día, en el Expreso Soria Monteverde,
vi subir a un hombre con una oreja verde.
Ya joven no era, sino maduro parecía,
salvo, la oreja que verde seguía.
Me cambié de sitio para estar a su lado
y observar el fenómeno bien mirado.
Le dije: Señor, Usted, tiene ya cierta edad,
dígame, esa oreja verde, ¿le es de alguna utilidad?
Me contestó amablemente: yo ya soy persona vieja,
pues de joven sólo tengo esta oreja.
Es una oreja de niño, que me sirve para oír
cosas que los adultos nunca se paran a sentir:
Oigo lo que los árboles dicen, los pájaros que cantan,
las piedras, los ríos y las nubes que pasan,
oigo también a los niños, cuando cuentan cosas
que a una oreja madura, parecerían misteriosas.
Así habló el Señor de la oreja verde
aquel día, en el Expreso Soria Monteverde.

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