Bellísimo texto y hermosas palabras venidas del otro lado del charco directamente al corazón del maestro y de la maestra...
Ojalá se nos grabaran para siempre estas palabras, sobre todo esos días en los que todos "zumbamos" como abejas en la colmena y el ruído de fuera hace que no nos escuchemos por dentro.
Gracias, maestra.
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